¿Alguna vez te enamoraste? ¿Te sentiste flotar como un idiota o una papanatas? ¿Flotaste? Esa metáfora digna de ciencia ficción, como si la falta de gravedad fuera suficiente explicación para el amor. Ni que fueras un astronauta tratando de explicar lo intangible, lo ¿inexistente?
Amor… ¿Qué es el amor más que la sensación inexperta e incorrecta de que esa otra persona es justo el todo que necesitamos? Esa. Ninguna otra. Ninguna más. Fantasía y magia fusionada en piel. Miel que quema. Entrega total. Sueño. Ensueño. Flor y sol. Y colores. ¿Por qué no? Muchos colores. De esos que nunca vamos a ver. Colores de ciegos, en la mente, en el alma, mimos y millones de alegorías. Y las frases trilladas como tatuajes, “te bajo las estrellas”, “all you need is love” (porque en inglés siempre suena mejor, ¿no?), “con vos, hasta el infinito”, y la más valiente de “te amo”, pronunciada como una declaración final y valedera de lo más puro, una sentencia de “ya te encontré”… ¿y luego qué? ¿Reposar? El amor es uno solo. ¿O son muchos? ¿O todos? ¿O sólo el primero? ¿O sólo la última? O lo más fatal: ninguno.
Te hablo de ese amor de besos pasionales, no de ese amor tan puro como el de un padre a un hijo. Te hablo de ese amor de poetas locos (que paradigmático definir con un adjetivo que es sinónimo de su sustantivo). Amor de lunas. Amor de música melosa. Amor de bailes lentos y miradas penetrantes. De ese amor te hablo.
¿Te enamoraste alguna vez? Y si crees que te enamoraste… ¿Qué sentiste? ¿Flotar? ¿Otra vez con eso? ¿Acaso se puede explicar con palabras, incluso cuando las encierro entre signos de interrogación?
¿Necesitamos afirmaciones?
Necesitamos afirmaciones.
Necesito afirmaciones.
Hechos tangibles.
Ver para creer.
Desateisarme. (marche un neologismo).
¿Y si nunca nos enamoramos? ¿Si vivimos engañados por cuentos de príncipes y princesas? ¿Con películas románticas y poemas locos? (otra vez esa repetición).
¿Y si nada es tan complicado? (salen más preguntas, inacabables).
¿Y si es tan simple como hacer reír?
Como intuir y decir lo que el otro necesita oír.
Como escapar de nuestra naturaleza egoísta y ceder a la satisfacción ajena.
Acariciar. E incluso en el sexo, no tocarse sino rozar.
Y reír. Incluso pelear. Y otra vez reír.
Que vivimos tiritando de frío, congelados, en el mayor de los desiertos, en pleno verano, y que con sólo ese abrazo, sentimos finalmente el calor.
Dale. ¿Alguna vez te enamoraste? ¿Te enamoraste de una sonrisa? ¿De un cuerpo? ¿De una idea? ¿De unas palabras? ¿De unos ojos?
Dale. Contame. Explicame. Quiero saber. Porque si vos flotaste… si realmente flotaste, yo quiero volar.
Fabio B

No hay comentarios:
Publicar un comentario